CULTURA

A UN CABALLERO DE ESTA ISLA(Epístolas de siempre)por Martín LEON

A UN CABALLERO DE ESTA ISLA
(Epístolas de siempre)

“…Con los siglos crecerá vuestra gloria como crecen las sombras
cuando el sol declina”

José Domingo Choquehuanca
(Oración de Pucará-Alto Perú 1825)

Hace algún tiempo, doscientos cinco años se cumplen en este septiembre;
un joven soldado en cuyos hombros pesaba una derrota, sin que ello
significará alguna merma en su espíritu forjado de hierro para la libertad,
de frágil contextura y de baja talla, pero de ideas inmensas, tal vez tan
elevadas como la magnitud del “pico” orográfico que hoy es su epónimo en
la cordillera andina venezolana, responde a un escrito (¿petición?) de Mr
Henry Cullen, más por cortesía que por alguna razón o pretensión de
erudición coyuntural-historiográfica. No obstante en tal respuesta dibuja
clara y objetivamente el devenir y futuras actuaciones de los americanos
meridionales bajo régimen de la restauración absolutista de Fernando VII.
De una lectura llana de la misiva fechada en Kingston en septiembre, 6 de
1815, conservada por obra de las circunstancias para el conocimiento de
postreras generaciones, en cerrada desobediencia con la voluntad y deseo
de su autor , “ … no mande usted, a publicar mis cartas ni vivo ni muerto,
porque ellas están escritas con mucha libertad y mucho desorden…” ( de
una carta a Santander. Potosí octubre, 21 de 1825) se desprende
inequívocamente que para esta época, en la mente del General de 32 años,
pululaba una visión nítida y coherente sobre los hechos, acontecimientos y
calamidades ocurridas y padecidas por el conglomerado de pueblos y
naciones peregrinas o asentadas desde la tierra del Fuego, en la extrema
Patagoniia, cruzando la Cadena Andina, el Istmo de Panamá hasta la tierra
de los mayas, aztecas y el espacio territorial que hoy conforma el oeste de
los Estados Unidos de Norteamérica, sin obviar desde luego las cercanas
islas caribeñas.
Situaciones neurálgicas por excelencia producto o consecuencia de la
intervención de las manos cristiano-europeas en estas latitudes, no
pudiendo ser distinta la reacción de los españoles americanos a la de

justificar expresamente el derecho a la insurrección política como acto
inalienable de la naturaleza humana.
Sobre este conjunto de circunstancias, el General Bolívar no solo se
muestra conocedor de la realidad americana, sino también de la española y
de Europa en general, por lo que se maneja confiado en el triunfo inevitable
de la racionalidad independentista bajo el imperio de la equidad y la
justicia, sabiendo sobradamente de la incapacidad económica, militar y
moral de la corona borbónica para mantenerse en el poder, allende los
mares.
Seguidor como es de los postulados de Juan Pablo Vizcardo y Guzmán,
reclama y exige la autodeterminación y el derecho a la administración
política como condición sine qua nom de haber nacido en estos territorios.
En este sentido registra la necesidad de implantar legislaciones originales y
gobiernos apropiados, nada de imitaciones ni transplantes, cuyo eje
principal lo constituya la utilidad y la eficacia.
Bolívar deja ver la situación de desigualdad social y exclusión a que son
sometidos los naturales, fustiga fuertemente la política española de ceder o
hipotecar los territorios entregando privilegios a terceros en desmedró de
los intereses de las provincias ( en clara referencia a las capitulaciones con
los Welsers), por otro lado justifica plenamente el derecho a desconocer la
autoridad usurpada a partir de los sucesos de Bayona, en donde se
manifiesta una autentico vacío de poder por lo que la soberanía recae
plenamente en el pueblo siendo legitimo revelarse y pactar el tipo de
gobierno que más convenga.
Se observa una crítica aguda en las distintas formas de administración
pública idóneas para Hispanoamérica que pudieran interpretarse como
fatalistas, aunque aprueba definitivamente la conformación de republicas
sobre el establecimiento de monarquías.
Fundamentalmente, Bolívar toma conciencia de la integración de todas las
colonias españolas en un gran Estado, aquí desde luego se le presenta un
dilema, representado por el reconocimiento de la existencia de varios
estados y a la vez evitar su disgregación, por lo que se replantea la
factibilidad de consentir la creación de una confederación de estados
independientes, aunque reconoce la falta de condiciones para tal empresa,
sin embargo la considera como la formula correcta para la independencia
definitiva .

En resumen se trata de un examen de las condiciones y recursos de los
países combatientes por su libertad y el “vaticinio” del éxito de ellos, el
cual sólo será alcanzado con la predica de la unión.
Ahora, ¿es la llamada “carta de Jamaica” un documento profético?,
diríamos más bien que es un instrumento apegado a la realidad, una suerte
de experimento con la verdad, el cual refleja tácitamente la materialidad
inequívoca de los acontecimientos tangibles de aquellos aciagos días.
Es Autentico.
Martín LEON
C.I: 8.834.044
Valencia/Venezuela.
CEL: O414-9400191
e-mail: leonmgeo@gmail.com

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