CULTURA

CANIBAL

Caníbal. Por Alfredo Medina Bravo, directivo de CLEVGuárico.

“Un caníbal es una persona que incurre en la antropofagia: es decir, que ingiere carne humana. Los caníbales, por lo tanto, son seres humanos que comen seres humanos. El concepto, de todos modos, puede utilizarse en un sentido más amplio para nombrar al integrante de cualquier especie que se alimenta de otros de su misma especie”.

Es duro admitirlo, pero hemos caído en el canibalismo, no en sentido literal sino en sentido figurado. En un canibalismo de orden económico, no tenemos el más mínimo escrúpulo en comernos al prójimo, somos los grandes colaboradores en el crecimiento de la hiperinflación que nos tiene al borde del precipicio. En este país ocurren cosas que contravienen cualquier teoría o estudio económico, las monedas extranjeras sufren de depreciación al igual que el bolívar ¿soberano? Estamos empeñados en cooperar con la satrapía en el exterminio de los pobres, vía aniquilación. Los comerciantes, vecinos al igual que nosotros, no tienen “paz con la miseria”, ya no tienen lista de precios a la vista, no señores, ahora la mentada lista es objeto de modificación en función del valor que tenga el dólar americano. ¿Quién puede aguantar esto?, ¿el pueblo de a pie? Lo dudo. Este accionar está llevando con velocidad inusitada a una confrontación sin precedentes, nos ha cambiado la manera de ser, el modus vivendi, en fin, ahora “Venezuela es otra”. El régimen en su afán populista, se presenta como un padre “bondadoso” que deja que su hijo haga lo que le plazca, sin autoridad para ponerle freno a esta desmesurada locura con argumentos tan banales que dejan estupefacto al más ducho. Tirando a la calle bono tras bono cual candidata a reinado de carnaval, lanza caramelos para que los niños se alegren, mientras tanto cada quien pensando en cómo resolver el día a día. Todo esto nos lleva a preguntarnos con tristeza y hasta con desesperanza, ¿por qué estamos en esta situación? Si la voz del pueblo es la voz de Dios, entonces perdimos la gracia divina. Si Dios pone y quita reyes, concluimos que no quiere nada con nosotros. Esta consideración es muy simple, la desgracia es culpa nuestra nos hemos empeñado en ver fantasma donde no hay, hemos sido comprados por el patrón, hemos caído en sus trampas, es tanta nuestra responsabilidad que somos incapaces de actuar de manera coherente, cohesionada y univoca. Entonces como pedirle al vecino que nos acompañe, primero debemos hacer un acto de introspección para avanzar, pero claro eso al parecer no ocurrirá porque “la culpa es de la vaca”. Visualicemos el país en una o dos décadas, la destrucción será total, la desolación será extrema, sin economía, sin ley, sin liderazgo y lo más triste sin educación pues todo será objeto de una política de tierra arrasada, parafraseando al Azote de Dios, al Martillo del Mundo, a Atila, rey de los Hunos, el régimen dirá “donde pise mi bota no habrá más libertad”, la intimidación y el chantaje son sus pinzas. Observemos como a los docentes nos han reducido de manera dramática, el otrora sector aguerrido, capaz de mantener una huelga por meses ahora es timorato, solo protesta a sus adentros y en las redes sociales. Algunos pocos salimos a dar la cara, en su mayoría jubilados, aún recordamos con nostalgia las luchas llevadas a cabo para que los docentes de ahora gozaran algunas prebendas acordes con la noble misión que ejercen, con nostalgia porque todo ese capital está casi perdido, la mano del autoritarismo ha cumplido con su trabajo, acá también ha llegado el canibalismo, se está más pendiente de poner en evidencia al colega ante los pretores educativos, esgrimiendo la vocación y el amor para ser cómplices del fraude masivo, del robo descarado a través de la educación online o a distancia, mostrando falencias de formación académica, dejando ver las costuras de su ineptitud al desconocer lo más elemental del quehacer pedagógico, cambiando el nombre a las cosas, cohonestando la mediocridad y la lambonería como manera de surgir en el estamento social. Todo por recibir ¿prebendas?, verdaderamente dan pena ajena por eso les pregunto ¿Son capaces de ver a los ojos de sus hijos o nietos y decirles que lo están haciendo bien? Aunque en el fondo creo que son capaces de eso y más.

“La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierran la tierra y el mar: por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida”  Dn Miguel de Cervantes y Saavedra (1547-1616)canibal

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