Política

*PERDIMOS TODOS* *por Enrique Ochoa Antich* 

*PERDIMOS TODOS*
*por Enrique Ochoa Antich*
Uno mira al país, éste del 30 % de niños tocados por algún tipo de desnutrición, el del salario convertido en sal y agua, el de millones de familia cocinando a leña, el de las colas de kilómetros para surtir gasolina, el de los ancianos con pensiones de miseria, el de los enfermos sin cura, en fin, esta heredad catastrófica que aún llamamos patria, y luego echa una ojeada a los resultados electorales del 6D, al liderazgo político que tenemos, y el sentimiento que aflora es el de *bochorno y vergüenza*. Especialmente cuando oye a *los jubilosos de la nada*.
Por ejemplo, *al patético G4 atribuyéndose como propio el 70 % de abstención*. ¿No les dará algo de pena? Primero, que en 2015, cuando toda la oposición participó masivamente, ya hubo una abstención del 25 %: *abstención estructural*, se llama. O sea, ya el 70 baja a 45, si se quiere buscar algo parecido a una *abstención militante*. Agréguele usted un 10 % a causa de la pandemia y las colas de gasolina. Va quedando un 35 %. Una parte, pongamos el 10, está influido por la prédica de MCM, ortodoxa en el no-voto, el no-diálogo y la intervención militar extranjera, va quedando un 25 %, del cual al menos un 10 o 5 % se corresponde con esa porción que parece estar exclamando: *¡Que se vayan todos!* Así que *tal vez haya un 20 o 15 % que haya atendido a la prédica abstencionista del G4*.
Luego está el gobierno que nos quiere hacer creer que ganó con ¡60 %!… pero de los votos válidos, claro. *Sus 3 millones y tantos, representan ¡tan sólo el 16 % del REP!* O sea, *en 2013, Maduro ganó con 52 %, o algo así, en 2015 perdieron la AN con 40, en 2018 ganó la presidencia con 30% (gracias a la abstención), y hoy gana la nueva AN con 16 %*. ¿En serio, Nicolás; en serio, Diosdado, van a celebrar con estruendo, redoblantes, trompetas y fuegos de artificio esa “victoria” pírrica (que como las del famoso general griego, sólo deja como resultas un país más destruido)? *¿Van a seguir gobernando como si nada hubiese pasado?* Con esta débil ganancia, ¿irrumpirán en la nueva AN con el retrato de Chávez a cuestas como si fuese un espacio propio y no un Poder de todos? ¿No van a explorar compartir los Poderes Públicos y la conformación de *un gobierno de emergencia y unidad nacional?*
Y luego está la otra oposición, la participacionista: obtiene un exiguo 7 % del REP, cuando en 2018 había obtenido un 13, si mal no recuerdo. Es hora de revisar con franqueza *por qué no alcanzamos a disputarle la franquicia opositora al G4 y a qué se debe tan baja capacidad de convencimiento a favor de la ruta democrática*. Y ojalá que los partidos tengan la humildad de reconocer *el monumental error de no haber maximizado el esfuerzo para ir unidos en un solo bloque en estos comicios, como tanto se les propuso… y desde hace meses*.
Panorama desolador. En 2006 reagrupamos a la oposición participacionista: luego de los errores del golpe del 11 de Abril, el paro insurreccional y la abstención 2005 y de la derrota del revocatorio… en un año estábamos ganándole al más poderoso Chávez el referendo de 2007 (con AD, MCM y Ledezma promoviendo la abstención). Así, retomando la ruta democrática, ganamos las principales gobernaciones y alcaldías en 2008 y 2009, obtuvimos más votos que el PSUV en 2010, casi vencemos en las presidenciales de 2013, y ganamos en 2015. Luego nos volvimos locos, nos salimos de la estrategia, caímos en las provocaciones del gobierno y votamos el juego. *Esta rápida capacidad de recuperación sigue allí, a condición de un deslinde claro con la oposición extremista: invasionista, sancionista, y violenta*.
¿Podremos ahora que ya no hay Trump en lontananza, que hizo aguas el mantra aquél, y que se vuelve a probar la inutilidad en términos prácticos de la abstención, hacer lo mismo? Dependerá de que los sectores moderados y más lúcidos del G4 se desplacen hacia el centro y, con la oposición tercamente participacionista, reencontrándose con ella, emprenda esta nueva travesía del desierto: designación negociada de los Poderes Públicos y elecciones regionales y municipales en 2021 y presidenciales en 2024. Ojalá tengamos la entereza para asumir con coraje, con coherencia y sin esguinces, esta ruta. Entre el *espejismo de la nada*, cuya primera _perfomance_ es la pantomima de la “consulta” guaidoísta, y *la realidad concreta, tangible, de la ruta democrática*, por ruda que sea, siempre será preferible la realidad. Lo otro es política-ficción que no nos lleva a ninguna parte.

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