Opinión Política

Deseo de poder y locura Prof. Gerardo Vásquez (@ApucGerardoV)

El año 2020 tiene como corolario, ser un periodo no solo de incertidumbre, sino de un pasmoso sometimiento voluntario de los venezolanos a la invasión cubana soterrada por el doblez de los militares corruptos a quienes los criminales cubanos, cedieron el control de la violencia, para servirse de ellos.

El 2021, abre un nuevo escenario luego de finalizado el 2020 con un grandioso despertar de los ciudadanos organizados, lo cual permitió tomar las riendas de la acción social y política a un importante sector de la población, apelando a la Consulta del pueblo, para opinar sobre su destino y aspiraciones como sociedad. Es un escenario nuevo, pero también es una continuidad de condiciones que están presentes y son el insumo de un accionar distinto que debe construirse para avanzar en los ideales y aspiraciones de liberación que abraza la población venezolana, con un 87% de rechazo a las políticas del régimen de Maduro, según estadísticas confiables. Ya hemos advertido sobre nuestro karma: ser inconsecuentes, ambiciosos de poder social, incluso aquellos, quienes su rol se corresponde con otras funciones no políticas, como el fortalecimiento comunitario, profesional, ético, moral, económico y religioso; pero más dolorosamente, la pertinaz propensión a creernos, dueños de la verdad y golpear los esfuerzos por construir una unidad política como fuerza colectiva.

Poseer la necesaria visión de lo importante y prioritario, -estratégicamente hablando-, siempre choca con la competencia de espacios, el protagonismo y la envidia. Es difícil materializar las prioridades de la acción política cuando los clérigos compiten por el poder social, los políticos se escudan en falsa sapiencia del manejo de las necesidades y los científicos sociales desean verse como gurús de convicciones presentadas como dogmas; todos nosotros, junto a los ciudadanos y la población en general, en una desenfrenada carrera de deseos de influencia y poder, apuntando hacia un sino demencial o locura grupal, imperceptible por aquello de mal de muchos consuelo de tontos. Esto, se complica, porque además, vivimos en un entorno social, donde creerse mejor que los demás, es un condicionante común que no facilita la integración social para el logro de objetivos colectivos, salvando la responsabilidad personal, con expresiones por las que a muchos les basta decir, “yo no soy político”, para justificar, un accionar desordenado y caótico.
Este comentario viene por la advertencia que hice notar apenas, se aprobó la modificación del Estatuto sobre la Transición publicada por este medio, con el título de Advertencia, anticipando lo que ocurriría y como remediarlo. Es irrelevante en el escenario político de la Venezuela de hoy anteponer la legalidad del accionar en política y en la lucha reivindicativa, para combatir un régimen que no respeta nada de eso y al cual le importa un bledo lo que se diga al respecto. Pero si le importa, al venezolano que le pide a Guaido hacer lo posible y lo imposible para adversar y enfrentarse a esta dictadura. Quienes critican la modificación del Estatuto, como Luis Aguana, Michael Penfold, y otros, lo hacen como tendencia que apela a la intelectualidad, pero en realidad, (lean bien), el gobierno les paga y ellos cobran por escribir un tratado de jurisprudencia y principios legales, que en este caso, no sirven para nada, porque no hay instituciones para hacer valer las pretensiones de corregir las violaciones a las normas por canales institucionales. Estos análisis, sirven de material para fantasear con el morbo de la legalidad conculcada, imaginando una realidad de justicia que no existe. Pero el daño infringido a la Unidad de todos y hacer valer, el mandato surgido de la Consulta Popular del 12D, es de clara inconsecuencia y solo se entiende como una venta hecha para favorecer al régimen. En otras palabras, todo el que habla mal de la decisión de los diputados de sostenerse políticamente, para contrarrestar el fraude del 6D, es una traición por la que se ha cobrado. Eso es seguro!
El venezolano del 2021, tiene que sobreponerse al encantamiento propiciado por los ambiciosos de poder, que elucubran situaciones y análisis, que no les corresponde asumir o realizar, por su rol social dentro de un entorno comunitario y social siempre esbozando ese escudo tergiversado de las libertades y luchas democráticas, pero accionando un carácter autoritario sin considerar, la necesidad de educar y no de alienar con falsas expectativas de creencias. Un experto es un sujeto que aprecia las circunstancias del actuar de los hombres y no el cumplimiento de un deber ser divorciado de la práctica reconocida y aceptada. Hoy suena la Diana del llamado a ser libres y pocos entienden el papel a jugar y su rol como accionantes de la necesaria Unidad de todos sin la cual no habrá presión determinante y definitiva para acabar con la tiranía. Hay que dejar de “chuparse el dedo” con bolserías, señales del cielo y esperar que ocurra algo que no propiciamos. Hay mucha gente que no participa, se presentan como ciudadanos corresponsables pero les encanta desinformar y desviar, las orientaciones de acción política colectiva. La estrategia política es una sola: hay que presionar en la calle con protesta social, organizada a nivel nacional y a la misma hora , en todos los espacios y procurando, la integración consciente y responsable en Unidad de Todos para salir de esta pesadilla. En otro orden y paralelamente, ir organizando la construcción de un nuevo país. Para ello no basta con cambiar de gobierno sino que debemos cambiar nosotros también.

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