Uncategorized

EVALUACIÓN DE LOS APRENDIZAJES EN CRISIS. Por Alfredo Medina Bravo. Directivo de CLEVGuárico.

EVALUACIÓN DE LOS APRENDIZAJES EN CRISIS. Por Alfredo Medina Bravo.

Según EDUCREA Chile, a decir del Ministerio de educación de Perú, la evaluación de los aprendizaje es un componente del proceso educativo a través del cual se observa, recoge y analiza información significativa, respecto de las posibilidades, necesidades y logros de los alumnos, con la finalidad de reflexionar, emitir juicios de valor y tomar decisiones pertinentes y oportunas para el mejoramiento de sus aprendizajes, cuyas características son de dominio del docente: integral, continua, sistemática, participativa y flexible. Con una función pedagógica, la cual es su razón de ser, pues implica reflexionar sobre todo el proceso de enseñanza y aprendizaje, aunque algunos los separan, estos son el ying y el yang, con el fin de corregir y mejorar; pero también existe una función social, la cual pretende esencialmente determinar qué alumnos han logrado los aprendizajes necesarios para fortalecer su formación como ciudadanos conscientes de su protagonismo en la sociedad. Este recordatorio, es válido en una situación normal de escolaridad, pero el estado de alarma y emergencia sanitaria que nos arropa obliga a repensar, redefinir y sobre todo “reingeniar” el proceso evaluativo en todos sus aspectos sin obviar características, funciones y alcances que le son propios.

La pandemia COVID-19, ha generado crisis y la educación no escapó de ello, por tanto, uno de sus pilares, la evaluación, está en crisis, por tal razón hay que avanzar a ritmo acelerado para corregir los errores cometidos, hasta el momento, en evaluación. Al parecer es una norma “nueva” la asignación de “trabajos” con extensión desmesurada, exigencias al límite y criterios que a veces ni el docente domina. No se puede exigir al estudiante una ortografía respetable cuando se escribe mal, no se puede exigir puntualidad y/o responsabilidad cuando las asignaciones se envían tarde, lo peor es cuando se hace la exigencia de conocimientos para resolver un problema y las instrucciones son incorrectas, amén de proporcionar un contenido erróneo. Todo esto debe llamarnos a reflexión, si pretendemos una educación de calidad hay que entender que esta contiene elementos, como la evaluación, la cual también deben ser de calidad.

Entendiendo que el plan de evaluación, es un conjunto de acciones a través de las cuales se determina una o varias estrategias para llevar a cabo la evaluación de la competencia de un educando, entonces los expertos recomiendan que el plan se defina por: docente, tutor, grupo colegiado y darse a conocer y consensuarse con el estudiante. El plan debe responder claramente a las siguientes preguntas: ¿Qué debe de hacer el educando?; ¿En dónde y cómo lo va a hacer?; ¿Cuál es la actividad y/o producto que se pretende que el educando realice?

 

Para Mujica, las evaluaciones más adecuadas para orientar las mejoras en el aprendizaje de los estudiantes son los cuestionarios, pruebas, asignaciones de redacción y otras evaluaciones que los docentes administran regularmente en sus aulas. Sin embargo, plantea que, para utilizar mejoras en las evaluaciones en el aula, los educadores deben cambiar tanto su visión de las evaluaciones como su interpretación de los resultados. En otras palabras, necesitan ver sus evaluaciones como una parte integral del proceso de instrucción y para ayudar a los estudiantes a aprender.

Durante años, se ha podido observar que los estudiantes han sufrido la experiencia de pasar horas preparándose para una evaluación importante, solo para descubrir que el material que habían estudiado era diferente de lo que el docente eligió para enfatizar en la evaluación. No obstante, esta experiencia es común porque muchos educadores todavía creen erróneamente que el éxito depende de qué tan bien puedan adivinar lo que preguntarán en cuestionarios, pruebas y otras evaluaciones. La situación sanitaria, obliga a entender que las evaluaciones en una educación remota de emergencia sirven como fuentes significativas de información. Estas deben reflejar los conceptos y habilidades que el docente enfatizó de manera virtual, online o por material proporcionado al estudiante junto con los criterios claros para calificar el desempeño de estos. Tales conceptos, habilidades y criterios se alinean con las actividades de instrucción.

En síntesis, el enfoque de evaluación «enseñar para la prueba» no es significativo, en esta modalidad de educación de “emergencia”. Por ello, es necesario que el docente se cuestione ¿Qué determina el contenido y métodos de enseñanza? Si la prueba es el determinante principal de lo que enseña y cómo lo enseña, entonces está «enseñando para la prueba». No obstante, si las metas de aprendizaje son la base de las experiencias de instrucción de los estudiantes, entonces las evaluaciones del aprendizaje de los estudiantes son extensiones de esas mismas metas. Por ende, si un concepto o habilidad es lo suficientemente importante para evaluar, entonces debería ser lo suficientemente importante para enseñar. Y si no es lo suficientemente importante para enseñar, entonces hay poca justificación para evaluarlo.

Finalmente, como la intención es colaborar en mejorar el desempeño del docente, les recomiendo el documento en línea, Recomendaciones pedagógicas para evaluar aprendizajes en tiempos de Covid-19

http://educacion2020.cl/wp-content/uploads/2020/05/Orientaciones_documento3.pdf

 

DEJA UNA RESPUESTA

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *