CULTURA

El baratillo del libro. Jose Carlos De Nobrega

Esta foto me la envió el poeta José Gregorio Medina de mi segundo libro autografiado para él. La cosa es significativa, pues consiguió este ejemplar muy aporreado al que le sacudí la tierra para estampar la portadilla de puño y letra, en un remate callejero de libros. Se me iluminó el rostro, hablé en arameo y calé de puerto como Pentecostés en Morón y casi me postro reverente de rodillas, como cuando el ensayista Miguel Ángel Campos se topó en la casa biblioteca de los Tellez con la primera edición del Golem de Gustav Meyrink, la cual parecía levitar transfigurada en aquel polvoriento anaquel. Que se vendiera mis Textos de la Prisa en la rúa y al descampado de Valencia de San Simeón el estilita, éste es Bolívar encaramado en el monolito, me graduó de escritor popular que se codearía con Miguel Hernández, Antonio Machado, Susan Sontag, Anais Nin, el burrito Platero de Juan Ramón Jiménez o el mismito Gabo. Es como si por un error de no se sabe quién, los libros del ateo Pedro Tellez fueran incunables en la biblioteca del Opus Dei en Guaparo, a la par de los folletos de San Josemaría Escrivá de Balaguer. Sin duda, Pepe Rodriguez Iturbe le obsequiaría un sesudo y santón ensayo sin saber un ápice del cínico de Pedrito.

 

Por cierto el prólogo de Textos de la prisa, es de Pedro Tellez antes de convertirse en escrutador de almas esquivas y ser uno de los biógrafos más agudos de Francisco de Miranda (sólo que la biografía de Carmen Bohórquez, como viuda del Generalísimo y más obstinada que la de George Orwell, cobró mayor notoriedad que la de nuestro cínico muy simpático).

Respecto a remates de libros, librerías y libreros ya extinguidos, amén de libros destruidos, tenemos las crónicas sabrosas de HECTOR Seijas en un lindo librito de la Espada Rota y las páginas dominicales de su extinta columna en Correo del Orinoco. También el libro “La hoguera de los intelectuales” de Fernando Baez publicado por la UC con la curaduría del pana Rafael Simón Hurtado y la foto de portada del también carnal José Antonio Rosales. Y, por supuesto, “Fichas y Remates” de Pedro Tellez, el evangelio biblofilico que honra para siempre en la memoria a las mesoneras y ficheras que apuraron alcohol con nosotros trago a trago, verso a verso y aforismo por aforismo. Valga también tanta parrafada majadera, contrita y bochinchera nuestra. Ojo, gracias a Pedro Tellez pude sacarle al dueño del desaparecido remate de libros de la avenida Farriar, trece de los quince tomos de la Comedia Humana de Balzac por sólo una orquídea, esto es 500 bolívares antes del Petro y la dolarización de la economía que todavía no puede explicarnos la esdrújula economista de Pascualina Curzio. Para muestra un botón tirado en la alcantarilla maloliente: Al poeta José Gregorio Medina mi libro le costó mil bolos de los viejos, por lo que no necesitó vender un par de blue jeans suyos para leerlo autografiado por este polígrafo de envergadura de la mala calle.

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