Lo primero que hay que decir es que con las elecciones regionales se ha dado un paso importante para consolidar el terreno electoral como espacio de la pugna política

En todo proceso electoral es necesario evaluar las correlaciones numéricas de la votación, en cuanto a volúmenes y porcentajes de votos y cargos electivos obtenidos por los distintos competidores. Pero en ocasión de estas elecciones, hay que enfocarse en el hecho mismo de su realización. Su sola celebración es más importante que los números, puesto que expresa una reformulación de los términos en que se ha desarrollado el conflicto en los últimos años.

Desde esta óptica, lo primero que hay que decir es que con las elecciones regionales se ha dado un paso importante para consolidar el terreno electoral como espacio de la pugna política.

INTERESES

Vale resaltar que nada de esto ha ocurrido por inercia, sino porque los actores principales, es decir, el gobierno venezolano y el estadounidense, tenían interés en esta evolución de los acontecimientos, cada uno por sus propios motivos.

Del lado de Washington, el fracaso de la estrategia diseñada por el equipo de Donald Trump para un “cambio de gobierno” en 2019 condujo a la nueva administración de Joe Biden a un repliegue hacia la vía institucional y electoral, en la perspectiva de alcanzar por este medio, en un futuro, un gobierno integrado por fuerzas políticas afines a su política dirigida a reinsertar a Venezuela en su “zona de influencia”.

Del lado del gobierno venezolano, porque está en su interés, para gobernar y proyectarse en el futuro, estabilizar el país, recomponer un sistema político amenazado por el derrumbe de la economía nacional, el desvanecimiento de los logros de bienestar social, las sanciones y los repetidos intentos de derrocamiento. Del mismo modo, está en su interés construir, por medio de negociaciones, fórmulas de convivencia y de estabilidad política que permitan una futura alternancia en el Ejecutivo.

UNIÓN EUROPEA

Ya se conocía con antelación que el informe de la misión de la Unión Europea estaría redactado en los términos en que fue presentado: se objetan algunos aspectos del proceso sin cerrar puertas. Tal como indica un reporte de Reuters, sin decir si las elecciones fueron o no “justas y libres”.

La UE vino como parte de un acuerdo de Washington y Bruselas destinado a concretar la nueva estrategia adoptada. La UE no había venido antes porque Washington no había abandonado plenamente la vieja estrategia, ya que un repliegue siempre requiere tiempo y un trabajo de persuasión hacia diferentes actores y corrientes. Todavía hoy se notan las zonas de resistencia, no sólo entre republicanos, sino entre demócratas.

TRES MINORÍAS

De los datos numéricos que pueden influir en la evolución de las políticas señaladas habría que tomar en cuenta que el sector gubernamental ganó en 20 de los 23 estados y en 205 de las 335 alcaldías. La MUD ganó en dos estados, Zulia y Cojedes, y obtuvo 59 alcaldías. Por su parte, la Alianza Democrática gana en Nueva Esparta y en 37 alcaldías, al tiempo que Fuerza Vecinal se anota alcaldías clave. En lo referente a la totalización de los votos nacionales, el PSUV resultó la primera minoría, con un 45% de los votos, y los partidos de la MUD, que respaldan a Juan Guaidó, representaron cerca del 20%.

Del proceso surge un cuadro multipartidista, con varias coaliciones de importancia, pero ninguna de ellas con mayoría absoluta.

Estos datos electorales y la configuración de fuerzas resultante son un factor favorable al realineamiento hacia el terreno electoral del conflicto venezolano, porque disminuyen la polarización “bipartidista” y hacen visible la debilidad relativa de todos los factores, ya que nadie dispone de una fuerza electoral suficiente para gobernar sin un mínimo de entendimientos. El ejercicio de hacer sumas en el papel de factores distintos no sustituye esta nueva realidad de corrientes diversas.

MÉXICO

Ahora bien, mientras Venezuela esté sujeta a sanciones, no puede hablarse de estabilidad ni de elecciones libres. No hay certeza sobre lo que decidirá Washington sobre el bloqueo a la venta de petróleo, los fondos en el exterior, el oro de Londres o el poder dual. Se supone, en principio, que pudiera actuar de forma favorable sobre estas materias a cambio de que las fuerzas en el terreno involucradas en el intento de derrocamiento del gobierno en 2019 sean amnistiadas y rehabilitadas.

Para desatar estos nudos es que se ha creado un espacio para la negociación en México, por lo que es de esperarse que Washington y Caracas reanuden conversaciones, bien sea de forma directa o indirecta.