*EL NUEVO  ELECTORADO*
                        Simón García
Noviembre abrirá un nuevo ciclo político. Junto a los candidatos tradicionales, otras figuras obtendrán representatividad y legitimidad para expresar una voz que no siga el discurso de los fracasos. Las dos ententes opositoras de hoy  intentarán evitar que nazcan esas terceras opciones.
La posibilidad  está conectada a que logre irrumpir un nuevo electorado. Sus fuentes de nutrición son varias: los militantes que en todos los partidos opositores exigen hoy, sin la fuerza suficiente, que se produzca una renovación política; las diversas disidencias de origen chavista y fundamentalmente, los venezolanos que desean recuperar la confianza en los partidos y en la política, aunque no perciben nuevos mensajes y actitudes.
El desafió es cohesionar una franja de electores predispuestos a darle una doble utilidad a su voto: rechazar a la autocracia y dejar de ser un voto rebaño de conductas opositoras cuya consecuencia es el fortalecimiento del régimen.
Cuando un opositor proclama “el que no vota por el mío vota por el chavista” está remando hacia la misma orilla a la que nos arrastra la corriente dominante. Los autocráticos quieren una sociedad dividida y apartada de la política porque, ciudadanos sin poder de cambio consolidan las estructuras autoritarias de poder. El abstencionismo y la división son los dos mejores regalos de la oposición a Maduro.
El retorno al voto de partidos como AD, PJ y UNT constituye un paso que hay que valorar. No resultó un progreso más redondo porque no hubo explicación y porque el regreso de estas fuerzas contiene la instrucción de no realizar acuerdos con las organizaciones que desde el 2018 se liberaron del cepo de la abstención. VP no termina de desprenderse del cuestionado gobierno interino y de la fantasía de hacerlo real mediante un golpe o una invasión.
El tipo de ataques y enfrentamientos entre las dos principales agrupaciones opositoras hace imposible acuerdos electorales en función de victorias democráticas y del interés por atenuar los efectos destructivos de las crisis que profundiza el gobierno. La tea de la discordia es cómo hacer una inevitable antesala, dada nuestras debilidades, con dos puertas de salida: la de la sumisión al régimen o la  la de crear los medios para una transición democrática.
La aparición de un nuevo electorado implica votar contra el régimen y dejar de ser el prisionero electoral de partidos opositores en plan de destrucción mutua. Ese electorado se niega a considerar que defender a una parte de la oposición y odiar a la otra es lo moralmente correcto, cuando lo ético es votar, aún bajo un lente pragmático, por cualquier opositor que pueda ganar una gobernación o una Alcaldía.
El nuevo electorado quiere votar con autonomía, abrir una ruta de unión entre los diferentes. No está dispuesto a avalar una oposición que ayer con la abstención y hoy con candidatos resta votos, contribuye a que ganen candidatos oficialistas.
El nuevo electorado quiere votar para darle a nuevas figuras la fuerza suficiente para hacer una política desde la verdad y la ayuda a los débiles Una política diferente a la de la oposición tradicional y retadora del comodín del régimen de usar nuestros errores para perpetuarse.
No es aún un hecho dado, pero varios signos indican que van a emerger, nueva política y nuevos dirigentes. Solo hay que atreverse a pintar de un nuevo color el mapa del cambio que tendremos el 21 y durante los difíciles días que aún tendrá que afrontar la oposición.