La existencia da muchas sorpresas y en estos tiempos de crisis provocada por un terrible gobierno como es el caso de Venezuela, de repente se comienzan a desdibujar los trazos de equivocada lealtad a un “proyecto” politica que lanzo a la depauperación a millones de compatriotas y a otros millones los lanzó al limbo de la búsqueda de lo no conocido en otras fronteras.

Nada bueno a no ser los discursos flojos, nada nuevo a no ser el cataclismo se cifras que no resisten la más mínima revisión estadística, nada honesto dio o existieron bajo el mandato del PSUV en Venezuela, tendríamos que ser un nivel muy alto de fotosensibilidad para ver un mínimo de claridad en tanta oscuridad. Pero vamos conociendo agradables noticias y voy conociendo que algunos de esos militantes que andan por ahí y que con sus aciertos y errores ha venido siendo como un guardián de la fe del “proceso” . Votaría por Julio Castillo en caso de este ser candidato a gobernador del Estado Carabobo. Son de esas cosas en las que comenzamos a comprender que los seres humanos podemos asumir y comprender que podemos enmendar la tarea que es la vida.

El Estado Carabobo no puede estar siendo apostado en una mesa de juegos y viendo si se queda dueño de la partida un vampirillo o un Don Corleone tropicalizado. Y es que reconstruir al país, será cosa de muchos, muchísimos y no importa el bombero si es profesional o voluntario lo que importa es si desea salvar a quienes están atrapados entre las llamas. No se requiere gasolina, aunque si juzgar a quienes provocaron las llamas que hoy están consumiendo a una nación entera.

Julio Castillo es un hombre decente y de eso se trata de gobernar con decencia y comprender que la pedantería, el silencio, el colaboracionismo no es la fórmula para salir de las calamidades y del horror, del miedo y el terrorismo de Estado. Claro que en la oposición hay sectores y más sectores, pero en el Chile de Pinochet o en la Alemania de Hitler y en la lucha contra la penúltima dictadura militar ( la de Perz Jimenez) los venezolanos de bien lucharon unidos contra el oprobio, y se asumió que el debate civil estaba por encima que una oscura bayoneta.

Vale la pena vivir para saber que son muchos otros los que se suman a un cambio decente, que los cambios a veces son rápidos y otras veces se deben cocer a fuego lento. y que la cocina es además de muchas cosas es tiempo más especias. Vamos sumando especias, ollas para un caldo exquisito, que el plato y la mesa requieren cierto orden, que los comensales ya sienten el aroma de los alimentos que están a punto. La democracia es una búsqueda incesante y a veces extraviamos el camino y otras veces sin pensarlo ella nos encuentra.

Yo le apuesto a Julio Castillo y conociendo su talante de civilidad, conociendo su convicción democrática me sumo a su slogan o consigna: UNIDAD, ESPERANZA Y CAMBIO.

Notas a pie de página: No me parece que hacer escarnio de Wiston Vallenilla sea una fórmula digna. Los comentarios de Alicia Machado acerca del Diputado del PSUV, no son parte del debate necesario