Jose Carlos De Nobrega:
Te sirvo? Para nada
A Alfredo Pérez Alencart y Chere Medina,
Poetas de mi cofradía
A Jacqueline, María y Yudi por las que nos movemos y somos
Así me decía mi Yudi cuando tenía lista la comida
Con ese sentido oblicuo y muy mestizo de su buen humor.
Yo le respondía auto suficiente que me serviría a mí mismo
Más tarde en un acto mezquino que la defraudaba, porque sé que a Ella le gustaba atenderme.
Al final de sus días, en el inicio de esta Peste,
Le cocinaba, siguiendo su sabiduría gastronómica,
Hasta que en mayo se fue a la calladita en el taxi del profeta Elías
Al cielo de su preferencia donde la esperaban Blasina, Marín, Yaya y su negro Henry.
No fui, como Ella, dechado de mayordomía
Ni tampoco lazarillo de su ceguera color miel.
Yo defraudé sus expectativas de esposo afectuoso, pese a que me salvó la vida.
Hoy, con la torpeza que me repotencia la depre en esta viudez,
Casi se me queman las arvejas. Cuando las quise colar para cambiar las aguas,
Voltearon el colador como cantos rodados verdes y burlones en el fregadero anegado por mis lágrimas.
Soneto al Sol de los Ciegos según Alfredo Pérez Alencart
Siempre me imaginé que los ángeles del Apocalipsis
Mataban tigres con la orquesta de Ricardo Ray y Bobby Cruz
En la sección de metales superando la trompeta de Perico Ortiz
Y los trombones de Barry Rogers y Chocolate Armenteros.
Se trata pues de poner a bailar salsa el día del Juicio Final
A justos y condenados, cada quien en su pista celestial e infernal.
El Sol de los ciegos de Alfredo Pérez Alencart me sacó de la banca donde me tenía la Peste y la Depre.
El mundo se me hizo mi Salamanca dorada y no cretinismo topográfico.
Mejor aún, abrevando en los evangelios y la poesía de Garcilaso y San Juan de la Cruz,
Alfredo encontró la forma de ser un poeta diferente:
Sus ángeles bajan pa’rriba y suben pa’bajo mientras Ricardo digita en Cristo el ébano y el marfil de su piano bestial.
Poesía del Decir breve y esencialista de Alfredo mediante,
Me recompongo la Fe, voy al campo y canto el pregón del carretero:
Echa pa’lante mi buey que tenemos que avanzar: la vida y la poesía son fragua en buena yunta.