De: Francisco Ardiles
Las playas están siempre llenas
de mujeres solas
mujeres que han dejado atrás
la juventud
y que se sientan meticulosas
a mirar el cielo
a escuchar lo que les dice el mar
Todos los domingos
acomodan sus cosas
y se vienen a sostener el firmamento
con su madurez
a medias aceptada,
piezas de bisutería
toallas floreadas
bronceadores
y una cesta de frutas exóticas
acomodan con recelo sobre la arena
pero nadie las mira
ni con urgencia
ni agitación
desde que fueron envejeciendo
nadie aspira a seducirlas
nadie les toma el pelo
sólo el viento